Desarrollo energético sustentable
Antecedentes
Los acuerdos internacionales pueden jugar un papel muy importante en la transición, desde el uso de los combustibles fósiles y de energía nuclear a la conservación y uso de fuentes de energía limpias y renovables. Además de ser indispensable para el desarrollo económico, la energía es vital para sostener la vida humana. Asegurar las necesidades humanas esenciales debe ser el objetivo central de un plan de energía basado en la igualdad entre pueblos y generaciones.
Principios rectores:
Planificación integrada de recursos
La planificación integrada de recursos (PIR) propicia el mejor uso de las formas más apropiadas de energía tomando en consideración factores sociales y ambientales. La PIR considera varios criterios, no sólo los costos del mercado, en las decisiones relativas al uso de los recursos. Crea espacio para recursos renovables pues emplea el principio de cálculos del costo total ("full cost accounting"), el cual considera los costos sociales y ambientales al momento de evaluar opciones. La PIR incluye medidas de ahorro de energía y planificación para obtener eficiencia energética a modo de limitar la construcción de nuevas instalaciones y el uso de materia prima. La administración apropiada de la demanda es un componente esencial de la PIR. Igualmente, la PIR requiere consultas públicas como paso necesario hacia la construcción del consenso social en cada etapa de reorientación del mercado energético. Proponemos que los principios de la PIR sean incluidos en los acuerdos Inter-Americanos de integración.
Objetivos específicos:
En el ámbito hemisférico:
En el ámbito nacional
Las decisiones sobre políticas energéticas deben estar guiadas por mecanismos de control creíbles para evaluar los impactos sobre el medio ambiente y facilitar la participación pública. Para promover una utilización adecuada de los recursos en una perspectiva ambiental y social deberían constituirse entidades nacionales públicas para supervisar las evaluaciones ambientales y administrar eficientemente los recursos energéticos.
En el ámbito supranacional
El derecho de reivindicar políticas de desarrollo nacional y de administración de los recursos debe ser acompañado por obligaciones colectivas.
Por lo tanto, cada país debe tener el derecho de administrar sus recursos renovables y no renovables sin ser obligado a continuar exportándolos incluso en tiempos de racionamiento nacional (como sucede con Canadá bajo las cláusulas del TLCAN, artículos 315 y 605, que exigen que entregue acceso proporcional a recursos energéticos; México está exento).
Al mismo tiempo, los países dotados de recursos de hidrocarburo no renovables deberían reducir su explotación para evitar emanaciones de gas que contribuyan a los cambios climáticos globales y al agotamiento de fuentes de recursos para las futuras generaciones. Los gobiernos también deberían apoyar una moratoria de exploración carboníferas de gas natural y petróleo en áreas nuevas, como medida hacia una utilización de recursos limpios y renovables.
Un acuerdo internacional debería permitir a sus signatarios el presentar quejas contra países que intenten obtener ventajas económicas poniendo en riesgo la sustentabilidad. Las instituciones nacionales e internacionales deberían cooperar en: