Acceso a mercados y reglas de origen
Antecedentes
Los objetivos de la reciente ola de acuerdos de libre comercio ha sido el levantamiento
recíproco de aranceles comerciales entre las naciones, sin considerar los niveles
de desarrollo de los países ni los particulares intereses nacionales. El principio
dominante de estos acuerdos ha sido el concepto de "trato nacional" el cual
implica exigir que los gobiernos den trato similar a los extranjeros, sus productos
e inversiones que a los nacionales. La liberalización comercial no debe ser
un fin en sí mismo ante el cual deba sacrificarse todo. En su lugar, el acceso
a los mercados para las inversiones y los productos foráneos debe ser claro,
estable y previsible, pero negociado en el marco de los planes nacionales de
desarrollo.
Principios rectores
El complejo proceso de reconciliar los planes de desarrollo nacional con las
reglas internacionales de comercio debe considerar las siguientes materias.
- Los diferentes niveles de desarrollo entre los países son una justificación
para hacer valer el principio de la no reciprocidad y búsqueda de trato preferencial
en el acceso a los mercados. Para ello, la Carta de Derechos Económicos y
Deberes de los Estados (ONU 1974), en sus artículos 2, 14, 17 y 18 establece
las bases jurídicas y socio-económicas para demandar un tratamiento justo
(no igual). El trato igual entre desiguales conduce a la desigualdad.
- La estrategia de desarrollo debe ser multifacética y no asumir al mercado
internacional como único dinamizador de la demanda. Es indispensable valorar
el mercado interno que genera un círculo virtuoso entre la elevación del nivel
de vida de la población y el crecimiento de la economía. La vinculación entre
desarrollo económico y el consumo per cápita lleva inevitablemente al aumento
de los estándares de vida de las mayorías. El combate a la pobreza y la búsqueda
de bienestar deja de ser sólo una exigencia ética y de justicia social y se
convierte en una palanca para el desarrollo.
- Cuando los mercados internos son fuertes y las economías nacionales no dependen
sólo del mercado internacional, se crean las condiciones para negociar una
apertura al comercio externo sin adoptar una postura entreguista
- El acceso permanente y predecible a los mercados internacionales es importante
para promover el crecimiento productivo y mantener cuentas externas sanas,
lo cual implica que las necesarias importaciones sean financiadas por un fuerte
y competitivo sector exportador. De todos modos, la acción del mercado sólo
opera para eliminar a los productores no-competitivos; la liberalización comercial
en sí no crea capacidad productiva fuerte y competitiva. El desarrollo y la
competitividad requieren políticas concretas con objetivos, metas e instrumentos
claros. Los Estados tienen la responsabilidad de asumir estos desafíos; los
acuerdos no pueden inhibirlos para fijar políticas de promoción y eventualmente
de protección a ciertas industrias estratégicas para alcanzar un desarrollo
nacional justo y sustentable.
- En la época actual el problema fundamental que dificulta el acceso a los
mercados de los países desarrollados no son las barreras arancelarias, sino
las llamadas barreras técnicas al comercio. Las negociaciones comerciales
deben resolver este problema.
- El objetivo central de las negociaciones debe ser el establecimiento de
reglas claras y justas, que permitan el acceso a los mercados de forma permanente
y previsible y redunde en beneficios a los consumidores, generación de empleos
y bienestar para la población, fortalecimiento de la planta productiva y protección
del medio ambiente.
Objetivos específicos
1. Aranceles
- Los productores y la sociedad en general deben acordar un proceso ampliamente
participativo y transparente para establecer plazos y los productos sujetos
a desgravación arancelaria.
- Los calendarios internos de apertura comercial y desgravación arancelaria
deben ir acompañados por programas coordinados para asegurar que en los tiempos
pactados las industrias nacionales devengan competitivas. Estos programas
deben incluir asesoría, capacitación, investigación y desarrollo de tecnología
y créditos de largo plazo. Los programas sectoriales deben acompañarse de
un plan nacional de desarrollo con el compromiso del Estado de crear condiciones
macro-económicas que favorezcan la competitividad. Para los países subdesarrollados,
la apertura comercial sin política industrial es suicida.
- Garantizar la congruencia arancelaria entre las cadenas productivas con
el objeto de evitar desventaja para cualquier sector. Esto podría suceder
si los aranceles sobre un producto final fuesen eliminados sin la correspondiente
reducción de impuestos a la importación de sus insumos intermedios.
- Mantener el derecho de imponer requisitos de desempeño, previamente acordados,
claros y transparentes en conjunción con programas de reducción de aranceles.
2.- Normas y medidas no Arancelarias
- Las medidas no arancelarias se caracterizan cada vez más como normas de
diversa índole: las relativas a calidad, procesos, cumplimiento de especificaciones
fitosanitarias (certificando la ausencia de agentes infecciosos o de enfermedades
en las plantas), certificados de origen, productos orgánicos (libre de fertilizantes,
tóxicos, etc.), protección y cuidado del ambiente, estándares laborales, pago
de salarios mínimos, prohibición del trabajo infantil y forzoso.
Estas normas, legítimas y justificadas en razones de la calidad, cuidado
de la salud y del medio ambiente y derechos de los trabajadores, también
han sido utilizadas como traba encubierta al libre flujo comercial de productos
de los países en vías de desarrollo hacia los desarrollados. Han sido impuestas
con carácter unilateral y pueden representar la voluntad de empresas y de
sus promotores (lobbyists) para que los gobiernos impongan sanciones proteccionistas
sobre bienes y/o servicios de otros países. El desafío es, entonces, eliminar
la discrecionalidad y arbitrariedad de esas medidas para asegurar que representen
intereses legítimos y no protecciones encubiertas a empresas específicas.
- Las leyes, regulaciones, guías y normas orientadas a garantizar la calidad
de los productos y servicios para la protección del consumidor y del medio
ambiente deben ser pactadas mediante una amplia consulta ciudadana. Estas
normas deben tomar en cuenta la diversidad de situaciones entre países y proponer
plazos realistas para poder ser exigidas. Deben inscribirse en amplios acuerdos
de cooperación científico-tecnológica para el desarrollo industrial, sobre
todo en relación con los países en vías de desarrollo y a las pequeñas, medianas
y micro empresas, así como a las empresas de carácter social. Estos acuerdos,
con el respaldo de recursos apropiados y de pactos sectoriales específicos,
lograran elevar las normas a través del consenso internacional.
Las disposiciones deben asegurar que las empresas multinacionales cumplan con
las normas más altas, impidiendo así que estas empresas vendan productos prohibidos
en sus países en otros donde las leyes sean más laxas o las normas menos estrictas.
Consideramos que sólo mediante consultas y negociaciones con amplia participación
democrática de los ciudadanos se podrán adelantar los intereses legítimos de
los consumidores. Estos intereses incluyen mantener altos estándares de calidad,
protección a la salud y al medio ambiente y que se eviten las medidas unilaterales
de protecciones ilegítimas y encubiertas.
3. Procedimientos aduaneros
- Se deben armonizar los regímenes aduaneros a la par de una modernización
en la materia, que permita la desburocratización y simplificación de sus procedimientos.
Se deben proveer apoyos al sector social de la economía, así como a los micros,
pequeños y medianos productores y aquellos empresarios vinculados con actividades
de comercio exterior.
- Los criterios de valoración aduanera deben vincularse e integrarse con aquellos
referidos a prácticas de dumping y subvenciones, regulación y represión del
fraude, sistemas de recolección de datos y mecanismos de resolución de controversias.
4. Reglas de origen
Las reglas de origen son los requisitos que un producto debe cumplir para ser
considerado originario de un lugar o zona, lo cual determina su comercialización
transfronteriza bajo los acuerdos de libre comercio. La tendencia de los acuerdos
de libre comercio es a establecer reglas de origen regional, es decir, exigir
que un producto tenga un determinado porcentaje de componentes o insumos de
la región. Pensamos que deben basarse fundamentalmente en la exigencia de un
contenido nacional, sin excluir la posibilidad de que se pacten exigencias de
contenido regional o sub-regional en el hemisferio. Esta exigencia o principio
se complementa con lo que hemos propuesto en el capítulo sobre inversiones extranjeras
en relación con la obligatoriedad de las empresas extranjeras de adquirir un
porcentaje de sus insumos en el país.
En ausencia de reglas de contenido nacional, la liberalización comercial sólo
favorecería la integración intra-firma y propiciaría una desconexión de la cadena
productiva nacional. Es decir, las grandes empresas exportadoras, al no tener
algo que las incentive a comprar sus insumos en el país, se abastecen de importaciones
y con ello su crecimiento ya no tiene efectos de arrastre sobre otras ramas
productivas, aun cuando la producción aumenta. En el modelo neoliberal se supone
que el motor del crecimiento económico es el sector exportador, pero en la práctica
este sector es como una locomotora desconectada de los carros del tren. En los
hechos, este tipo de reglamentaciones sobre reglas de origen que sólo exigen
contenido regional están convirtiendo la planta productiva de muchos países
del sur en maquiladoras.
Mecanismos de cumplimiento y resolución de disputas